El testimonio de Olivia Maurel desafía las narrativas de una industria que violenta los derechos humanos, en particular el de las mujeres y los niños por nacer.
Bastaron esas pocas palabras para dejar al descubierto el drama silencioso de una madre que, no pudiendo hacerse cargo de su hijo, eligió no abandonarlo a la intemperie ni dejarlo a merced del peligro, sino confiarlo a una “cuna para la vida”