El aborto fue más perjudicial que la violación

Nona se quedó embarazada tras ser violada cuando era adolescente. Al sentirse sola abortó y ahora quiere que toda embarazada tenga una alternativa.​Nona Ellington actualmente es una conferenciante y escritora provida que vive en Houston. Pero su vida ha estado marcada por el sufrimiento. Fue violada en distintas ocasiones y en una de ellas se quedó embarazada.

Tenía miedo de decir a sus padres, su madre devota bautista del sur y su padre pastor, que había sido violada. Al final su madre se enteró del embarazo y la llevó abortar. A partir de ese momento su vida fue infierno, una situación que duró décadas en que incluso intentó suicidarse. Al final consiguió ayuda, pudo perdonarse y perdonar y recuperó la fe. Ahora, en Salvarel1 cuenta su testimonio de cómo el abortar le provocó incluso más sufrimiento que la propia violación:

A los 13 años fui violada por un miembro de la familia de 15 años que robó mi virginidad. Tenía miedo, pues no había recibido ninguna educación sexual hasta el momento. Pensé de inmediato que estaría embarazada. Yo tenía miedo de contarlo porque el violador era de la familia y, como me había drogado con marihuana, estaba muy avergonzada por no haber podido defenderme del ataque.

Como resultado, me refugié en las drogas, el alcohol y busqué alternar con hombres mayores que yo. Después de un año, fui violada otra vez por un primo que era 10 años mayor que yo. Me llevó al bosque y me violó en su camioneta.

Una vida que se volvió "oscura"Desde ese momento me pareció que exhibía un gran cartel que decía: "Viola a esta niña". Mi vida se convirtió en un lugar lóbrego, sentía tanta vergüenza... No quería arruinar a mi familia que es lo que hubiera pasado si hubiese contado a alguien lo que había sucedido porque sabía que mi primo iría a la cárcel. Además, dudaba de que alguien creyera mi historia.

Me distancié de mis padres. Yo estaba muy involucrada en la iglesia a la que iba con mi madre, pero me acabé juntando con personas muy poco recomendables para salir a divertirme, entre ellos adictos a la marihuana. Incluso me expulsaron a los 14 años de la escuela privada cristiana a la que iba debido a mi comportamiento.

Violada ahora por el que consideraba su novio. En el segundo año de preparatoria, entré en una escuela pública y pronto conocí a un muchacho con el que comencé a salir. Me llevó a la casa de su primo después de la escuela porque no había adultos en casa. Después de haber fumado marihuana que debió de mezclar con alguna droga, me encerró en la habitación de su primo y me violó. Me dejó en la habitación devastada, y podía oírlo a él y a su primo riéndose al respecto de lo sucedido. Yo sólo quería salir de allí y regresar a casa, pero ni siquiera sabía dónde estaba, así que dependía del tipo que me acababa de violar para regresar a mi casa.

Embarazada como consecuencia de la violación

Después de unas semanas el período no llegó. Llamé por teléfono a una de mis hermanas mayores para contarle mi situación y mi hermana me aconsejó que abortara. A los 15 años, ni siquiera sabía qué era un aborto. Mi madre oyó nuestra conversación, entró en la habitación y me arrebató el teléfono. Durante su conversación, mi hermana convenció a mi madre de que necesitaba abortar. No tengo ni idea de cómo la convenció, porque mi madre tenía 9 hijos y era, como ya he dicho, muy devota.

Tenía miedo, así que hice un "trato" con Dios: "Por favor, ayúdame a no estar embarazada, si no estoy embarazada, prometo no volver a tener sexo fuera del matrimonio".

Mi hermana me llevó a Planned Parenthood en Houston donde me hicieron una prueba de embarazo y confirmaron mi embarazo. Yo estaba en estado de shock. Me dijeron que en esta primera etapa de sólo cinco semanas, "eso" era sólo un trozo de tejido. También me dijeron que tenía que abortar, ya que yo era demasiado joven y todavía estaba en la escuela. No sabía qué preguntas hacer en cuanto a otras opciones. Todo lo que se discutió fue el aborto, y me mandaron a otra clínica para que me lo practicaran.

Nadie le dijo que tenía la opción de quedarse con el bebé o darlo en adopción

Estaba devastada. En la escuela se lo conté a todas mis amigas y todas me recomendaron un aborto. Todo el mundo me decía que realmente: "No es gran cosa, la gente lo hace todo el tiempo, especialmente si todavía están en la escuela".

Absolutamente nadie me sugirió que me quedara con el bebé o que lo diera en adopción. Sentía que el aborto era mi única opción y carecía completamente de educación sobre el embarazo. Yo estaba llena de vergüenza y culpa, incluso antes del aborto.

Cuando le dije al tipo que me había violado que estaba embarazada y necesitaba dinero para un aborto, él negó ser el padre, lo que incrementó mi vergüenza. Sin embargo, bajo la presión de mi hermana, decidió pedir dinero en la escuela para poder costear el aborto y entregó a mi hermana un montón de billetes.

Su madre y su hermana decidieron que debía abortar

Alrededor de octubre de 1983, mi mamá y mi hermana me llevaron al centro de aborto. Mi padre nunca se enteró hasta más de 20 años después. Ni mi mamá ni yo éramos conscientes de lo que un aborto hace a un bebé o de lo que le supone a una mujer, pero ella sabía lo suficiente como para ocultárselo a mi papá.

Lo que sí recuerdo es que mi madre estaba horrorizada después de darse cuenta de que había mujeres en la sala de espera con embarazos mucho más avanzados que el mío, y me dijo: "¿Qué están haciendo todas estas mujeres aquí? Parece que están a punto de parir".

Mi hermana llevó el papeleo, pero ni a mamá ni a mi hermana se les permitió entrar conmigo en la sala de “asesoramiento”. Una mujer mayor me advirtió que como yo era tan joven y tan pequeña, corría el riesgo de no ser capaz de tener hijos más adelante. Pero para mí, el matrimonio y los hijos estaban en un futuro muy lejano y como no me permitieron tener a mi madre junto a mí, no fui capaz de tomar una decisión informada.

La soledad y el desamparo frente al aborto

Mirando atrás, creo que esta fue la primera señal que Dios me dio para no abortar. Realmente creo que si mi madre hubiera estado en la habitación conmigo, no lo habría hecho.

Recuerdo también como yacía sobre una mesa de aborto dura y fría. Nunca me presentaron al médico. Sólo recuerdo que era un hombre. Cuando la enfermera me estaba preparando, podía oír la voz de mi madre en la puerta, preguntando: "¿Está mi hija ahí?". Luego le dijeron: "Señora, no puede entrar". Nunca hemos vuelto a hablar sobre lo ocurrido desde entonces, pero creo que mi mamá quería sacarme de allí y esa fue la segunda señal. Me dijeron que centrara mi vista sobre un móvil para bebé colgando del techo. Ahora que lo recuerdo, me doy cuenta de lo sádico que esto fue.

Un sufrimiento mayor que el de la violación

Podía oír y sentir todo lo que me estaba sucediendo. Nunca había ido a un ginecólogo antes, y sentía que todo mi interior estaba siendo arrancado de mí. He oído decir que el aborto es como una violación, y es cierto, pero peor que la violación debido al nivel devastador de violencia que conlleva. La violencia y el dolor del aborto son más intensos en mi memoria que la violencia y el dolor de las violaciones.

Estaba sangrando profusamente cuando me fui. Mi madre y mi hermana me llevaron a un restaurante pero me desmayé porque estaba emocional y físicamente muy dañada. Después de eso, el aborto fue un tema tabú para ellas.A partir de ahí, caí en las drogas, alcohol y promiscuidad. Yo estaba completamente vacía espiritualmente, rebelada completamente en contra de mi educación cristiana. Me sentía entumecida, sin ganas de vivir.

A medida que iba experimentando todos estos sentimientos, tratando de llenar este enorme vacío dentro de mí, comencé una relación muy abusiva con un muchacho y finalmente me casé con él a los 19 años.

Sufrió cinco abortos

El aborto realmente arruinó todas mis posibilidades de tener hijos. Sufrí 5 abortos involuntarios durante mi matrimonio que duró 18 años. Esto desencadenó el divorcio. Tres de estos abortos fueron embarazos ectópicos, que requirieron cirugía de emergencia y experiencias muy cercanas a la muerte. Yo añoraba tanto un bebé para tratar de suplir al que maté...

A los 32 años y debido a mi baja autoestima por las violaciones, el aborto, la vergüenza, el matrimonio abusivo, la pérdida de mis hijos y mi infertilidad, intenté suicidarme. La experiencia del aborto no hizo que la experiencia de la violación fuera mejor, sino que me llevó a un lugar mucho más oscuro, y ahora me doy cuenta de que había estado sufriendo de depresión clínica todos esos años.

 

Su discurso provida fue muy popular pero no sabía que su propia madre había abortado

En 2009 nos conmovimos con el discurso escolar de esta niña, Lía. Os recomiendo que veáis la entrada aquí con el famoso vídeo. aquí ya no puedo poner vídeo, por problemas técnicos. Santiago Chiva, lo tradujo y subtituló. Lo que ni él, ni yo, ni quienes lo vimos en ese momento, podíamos imaginar fue qué pasó en su familia y que esto ayudara a su propia madre a un proceso de sanción postaborto. Me acabo de enterar y os lo copio. La he tomado de portaluz

«¿Qué pasaría si os contara que, ahora mismo, una persona puede decidir si vives o mueres? Miles de niños están ahora mismo en esa situación. Alguien, sin ni siquiera conocerlos, va a decidir si viven o mueren. Ese alguien es su madre. Y esa decisión es el aborto».
 
Así comienza el vídeo que catapultó a la fama a la canadiense Lia Mills. Su madre había decidido grabar en casa el discurso que estaba preparando para un concurso en el colegio. Ya había empezado a aprender lo que supone hablar del aborto: su maestra del colegio le había dicho que con ese tema no podía participar en el concurso.
 
Lia se lo pensó, porque era muy competitiva. Pero lo que había descubierto hasta entonces sobre el aborto, y el estar convencida de que era algo que Dios le pedía la animaron a seguir adelante, incluso si la descalificaban. Sin embargo, al escuchar su discurso, la profesora se convirtió en uno de sus principales apoyos.
 
Muchos millones de visitas
 
Además de ganar el concurso a nivel de su colegio, su vídeo se hizo viral, como decimos ahora. En los ocho años que han pasado, más 3 millones de personas han visto el vídeo. Desde entonces, Lia Mills no ha dejado de participar en todo tipo de actos provida. También compatibiliza sus estudios –ha hecho Ciencias Políticas, Ciencias de la Mujer, y se plantea empezar Derecho– con visitas a colegios e institutos para hablar a niños y jóvenes de la defensa de la vida.
 
Con todo, lo más sorprendente de todo es cómo empezó todo. Cuando eligió hablar sobre el aborto, Lia ni siquiera conocía esa palabra. «En mi casa nunca se hablaba de ello», y ella solo tenía la ligera idea de que algunas personas mataban a los niños no nacidos. En su casa eran cristianos y provida, pero no activistas. Para elegir el tema, «recé y pedí a Dios que me dijera sobre qué quería que hablara. Y me dijo: “¿Por qué no sobre esto?”».
 
«No cambió nada»
 
El silencio en su casa se debía, en parte, a que «mi madre abortó cuando era joven, así que era un tema delicado». Lia no lo sabía entonces, ni lo supo hasta dos años después. «En esa época yo estaba empezando a hablar de la falta de información» que se da a la mujer. «Mi madre me contó que su experiencia había sido así. A los 16 años, se quedó embarazada de mi padre, antes de casarse».
 

Su vida había sido tal torbellino en los últimos dos años que «simplemente pensé: “Vaya. ¿Qué más va a pasar?” No recuerdo que fuera difícil. Era mi madre y la seguía queriendo. No cambió nada entre nosotras. De hecho, me apasionó más porque me di cuenta de que el Gobierno la había mentido».
 
Con el tiempo, se enteró de que, como consecuencia del aborto, su madre había tenido dos abortos espontáneos y había llegado a pensar que no podría tener más hijos. «Me llevó tiempo comprender lo que todo eso significaba realmente: que por culpa del aborto había perdido a tres hermanos». Lia no habla mucho de ello, pero sí lo utiliza para responder a quienes la acusan de «ser muy joven, no saber nada del aborto ni haberse visto nunca afectada por una situación así».
 
«Tuvo que mirarlo a la cara»
 
Por otro lado, también se sintió agradecida por «haberme centrado siempre en las consecuencias del aborto, no en decir que las madres que abortan son malas y asesinas. Me di cuenta de que el aborto no era una cuestión aséptica, sino que afectaba a mujeres y niños de verdad y que debía tener sensibilidad».
 
En cuanto a sus padres, que una de sus hijas tenga el carisma del activismo provida les alegra, porque les permite ver que «algo bueno ha salido de esa experiencia. Mi madre siempre había querido compartirlo, contar que no era tan maravilloso como se vende. Alguna vez ha venido conmigo a un acto y ha compartido su historia».
 
Pero al principio no fue nada fácil ver cómo su hija, de repente, se entregaba a esta cuestión en cuerpo y alma. «Me han dicho luego que al principio fue muy duro para ellos. Nunca lo habían afrontado hasta que yo empecé a hablar de ello. Entonces, tuvo que mirar a la cara a ese error que había cometido. Ahora da gracias por ello, porque pudo pasar por un proceso de sanación y perdón. Desde entonces, hay más libertad entre mis padres y en la familia».

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Camino de duelo y sanación junto a la mujer que sufre tras el aborto

El equipo de Proyecto Raquel Granada tras la oración en la puerta de la Catedral La Pastoral Familiar de Granada presentó recientemente en la Diócesis “Proyecto Raquel”, la iniciativa que ayuda a las mujeres que arrastran el dolor de haber abortado a su hijo, así como a las personas implicadas en dichos abortos, como los profesionales sanitarios, o los propios familiares y el padre.

Durante el curso pasado un grupo de 33 personas estuvieron formándose en distintas jornadas para atender y acompañar en el camino del duelo y en la sanación de esa herida a las mujeres y personas involucradas en el aborto.

Soledad Serrano, responsable de Proyecto Raquel en Granada, informó a los asistentes de la iniciativa que desde hace tiempo se quería implantar en nuestra Diócesis, conscientes del bien que hace a tantas mujeres que en su dolor sufren tras el aborto. Junto a ella también estaba el consiliario de Pastoral Familiar, D. Antonio Luis Martín, que invitó a los asistentes a participar en el curso de terapia del perdón que los días 3 y 4 de marzo se celebra en el Centro de Magisterio “La Inmaculada”, dirigido especialmente a laicos y sacerdotes que acompañan a las personas en distintos ámbitos, como por ejemplo en el propio Proyecto Raquel o son orientadores familiares, entre otros, para que, profundizando en el proceso del perdón y conociendo una metodología concreta, puedan ejercer su apostolado de una manera más efectiva.

El Vicario General D. Francisco Javier Espigares también asistió a la presentación en la Diócesis de Proyecto Raquel. La presentación se inició con el aplauso a los miembros de Proyecto Raquel, que asistieron al acto, y concluyó con un vídeo de fotografías que, de forma sucinta, mostraron el trabajo y convivencias del equipo Proyecto Raquel.

GESTO Y ORACIÓN POR LA VIDA
La presentación concluyó ante la puerta principal de la Santa Iglesia Catedral, donde los participantes depositaron una vela encendida conformando la palabra “Vida” y oraron por los niños abortados y las madres sufrientes. D. Francisco Javier Espigares dirigió esta oración pidiendo al Señor misericordia y consuelo para estas madres, a quienes dijo sus hijos ya las han perdonado desde el Cielo. Posteriormente, se rezaron varias oraciones marianas.

Proyecto Raquel se encuentra operativo y tienen un teléfono disponible para las personas que necesiten ayuda para afrontar el duelo y el proceso de sanación de la herida que deja en el corazón de las madres y de personas afectadas o vinculadas a los abortos. El teléfono es el 618-532-998 y su atención es completamente confidencial. Asimismo, en caso de que sea necesario, los miembros de Proyecto Raquel se personan allí donde sea necesario para atender a dichas personas e iniciar así el duelo y proceso de sanación. Asimismo, disponen de un correo electrónico: proyectoraquelgranada @ gmail.com, que se atiende también de forma discreta y confidencial.

Paqui Pallarés

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Inauguración de la sede de Spei Mater en Madrid

FOTOS Y VÍDEOS (presentación de Spei Mater y Cristo de la Sanación y la Misericordia)

El miércoles 15 de Febrero se inauguró la sede de Spei Mater en Madrid. Bendijo el local el P Jesús Echevarría. Asistió también Mons. Reig Pls, obispo de Alcalá, en cuya Diócesis empezó a funcionar Spei Mater.

Proyecto Raquel se presenta en la diócesis de Granada España

Raquel en granadaProyecto Raquel está dirigido a mujeres que han abortado, así como a personas que se han visto implicados en ellos. Esta iniciativa acompaña y sostiene en un camino de duelo, que, en muchas ocasiones, no se ha llegado a realizar porque queda como herida profunda en el corazón humano.

El próximo día 23 de febrero, la Pastoral Familiar de la diócesis de Granada presentará el Proyecto Raquel, una iniciativa que se ha implantado en la ciudad para ayudar en el proceso de sanación a las mujeres que sufren el drama del hijo abortado.

La presentación será a las 19:30 horas, en el Centro Cultural Nuevo Inicio (Edificio Curia Metropolitana, frente a la Catedral).

El Proyecto Raquel va dirigido también a aquellas personas que se han visto involucrados en la práctica abortiva y, en conciencia, sufren en su corazón el mal causado a la persona que aborta y el feto que muere durante su crecimiento en el seno de la madre.

En la diócesis de Granada se constituyeron a principios de este curso una serie de grupos, tras formarse previamente para el trabajo que a partir de ahora desarrollarán con las mujeres que han abortado, así como con las personas involucradas en el aborto. Esta ayuda y compañía se realiza de forma confidencial y las personas afectadas pueden ponerse en contacto directamente en el teléfono 618-532-998.

El equipo de Proyecto Raquel en Granada presentará la iniciativa, en la que participará también el consiliario de Pastoral Familiar, Antonio Luis Martín. En esta presentación se explicará el por qué y contenido de Proyecto Raquel, quiénes lo integran, y su aportación y funcionamiento en nuestra Diócesis.

Tres pasos de sanación
Sanar la herida del aborto es posible gracias al trabajo que realiza Spei Mater una asociación de la Iglesia católica que, además, asiste a madres con embarazos difíciles y ofrece formación para la pastoral provida de las parroquias.

Para pedir ayuda en este proyecto, la persona puede llamar a ese teléfono, o bien, escribir al contacto de la página web. Le asegurarán la confidencialidad de la llamada y de tu identidad.

El Proyecto Raquel trabaja tres pasos para la sanación.

El primero es narrar el dolor y superar la negación.
El segundo paso es el perdón y la reconciliación.
El tercer paso se denomina El bebé que tiene por objetivo terminar el proceso de personalización del  hijo abortado, ponerle nombre y pasar el duelo por su pérdida, reconciliarse con él y establecer una nueva relación con él. Entregar a su hijo a Dios por mediación de María y despedirse de ellos, señala la web de esta iniciativa.

 

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Constituidos los grupos que ayudarán a las mujeres granadinas que sufren tras un aborto

Desde Granada nos informan 

Una treintena de personas integran "Proyecto Raquel" en la Archidiócesis, cuya tarea también va dirigida a personas implicadas de algún modo en el aborto y padres que sufren la pérdida del hijo.

Desde mediados de noviembre se encuentran ya formados los grupos de trabajo del Proyecto Raquel, una iniciativa implantada en nuestra Diócesis a partir de este curso a través de la Pastoral Familiar, para ayudar a las mujeres que han sufrido un aborto y sufren por la acción que cometieron. La atención en Proyecto Raquel también va dirigida a las personas que de alguna forma estuvieron implicados en el drama del aborto o sufren sus consecuencias, como profesionales sanitarios, familiares y hombres vinculados a la pérdida del hijo.

Tras el periodo de capacitación llevado a cabo el pasado curso, Proyecto Raquel lo integran una treintena de personas, que se congregaron el pasado día 12 de noviembre en el Centro de Estudios Superiores de "La Inmaculada", para definir las tareas que cada uno de estos grupos desarrollará.

GRUPOS
Los grupos son siete: Consejeros, Difusión-Esperanza, Formación, Acogida, Psicóloga, Sacerdotes y un Representante del Proyecto. A cada uno de ellos compete una función encaminada a ayudar y sostener en el dolor a las mujeres que han abortado y arrastran la herida en su corazón de la pérdida del hijo.

Los consejeros son en total 12 y aportarán ideas y concretarán acciones, a la espera de ser convocados para acompañar a alguna persona. Por su parte, los sacerdotes estarán disponibles para cualquier momento en el que se les pida consulta o cercanía, a través del ofrecimiento del Sacramento del perdón u otro momento celebrativo.

Proyecto Raquel está disponible para toda la Diócesis y cualquier persona que necesite de sus servicios no debe preocuparse del desplazamiento, ya que se les atenderá físicamente allá donde sea necesario.

En el encuentro de formación de grupos, que contó también con la presencia y compañía de nuestro Arzobispo, la representante del Proyecto Raquel en Granada, Soledad Serrano, señalaba la oración, personal y comunitaria, y la formación como pilares necesarios para desarrollar su tarea. La formación está orientada al Magisterio de la Iglesia en cada uno de los temas que afecte al desarrollo de dicha tarea.

Proyecto Raquel está abierto a la colaboración de todas las realidades diocesanas, desde parroquias, grupos, movimientos e instituciones, tanto para ofrecer como para recibir ayuda.

CONVIVENCIA
Por otra parte, los miembros de Proyecto Raquel en Granada y sus familiares compartieron el pasado sábado día 17 un retiro en Híjar, "siendo una jornada de encuentro, oración, reflexión y compartir", explicó su representante Soledad Serrano. Allí, estuvieron acompañados por el sacerdote diocesano D. Ildefonso Fernández-Fígares, que guió el retiro, y por D. Antonio Luis Martín, consiliario de Proyecto Raquel.

UN MINISTERIO DE MISERICORDIA
"Proyecto Raquel es una respuesta al drama del aborto y camino de sanación de esa herida interior tanto de mujeres como de hombres que lo han sufrido. Es un ministerio de misericordia en la Iglesia", explicó D. Antonio Luis Martín, Consiliario de Proyecto Raquel Granada. Tras el periodo de capacitación, las personas que integran Proyecto Raquel "están dispuestas a acompañar, a donarse, a entregar su tiempo y su oración por quien lo necesite", señaló el Consiliario diocesano.

El teléfono de contacto de Proyecto Raquel, que atenderán con confidencialidad, es 618-532-998, el e-mail proyectoraquelgranada@gmail.com y la página web www.proyecto-raquel.com

Paqui Pallarés

Milagros pide a quienes, como ella, hayan abortado, «que se acerquen a Dios y oren por sus hijos»

Por Milagros Luciano
Hola, ante todo muchas gracias a Dios por darme otro día de vida.
Durante años tuve relaciones difíciles y decisiones que me llevaron a destruirme como persona y también al aborto en diversas ocasiones. ¿Cómo cambié de vida? Pues me hice seguidora de EWTN, un exitoso canal católico y es ahí donde conocí el testimonio de Patricia Sandoval, una gran activista pro vida. En su persona me vi totalmente reflejada, me emocionó su valentía para contarlo y su conversión.

El testimonio de Patricia fue una inspiración y me tocó el corazón de lleno hasta el punto de acercarme a la confesión, lo cual pensé iba a resultar un momento durísimo pero acabó siendo una enorme sanación para mi alma. Todavía no he vivido un retiro post aborto pero imploro y ruego a Dios su misericordia a pesar de no merecerla.

 El aborto es algo injustificable, lo digo por experiencia propia. Siento que, a pesar de mi error, Dios me ama, nos ama a todas las mujeres que hemos pasado por esta situación. Mis ángeles, esas inocentes criaturas a las que aborté, están presentes conmigo cada día. Solo pido que mujeres que pasan por la desagradable experiencia del aborto se acerquen a Dios y oren por sus hijos ya que Jesucristo vela por nosotras.

Milagros Luciano escribió este testimonio personal para compartirlo en SalvarEl1

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¿Cómo afrontar la tragedia del aborto y el profundo dolor que genera?

Acaba de publicar Blanca Ruiz en ACI un hermoso artículo que reproduzco:

 La decisión del Papa Francisco de extender a todos los sacerdotes la posibilidad de perdonar el pecado del aborto es una noticia que han acogido con ilusión desde el Proyecto Raquel, que ayuda cada año a más de 300 mujeres y hombres en toda España a superar el síndrome postaborto, un dolor que en ocasiones acompaña a las personas toda una vida.

El síndrome postaborto son las secuelas psicológicas que mujeres y hombres sufren después de haber abortado. Entre los síntomas destacan la ansiedad, las pesadillas, el estrés post-traumático y la depresión acompañada de un sentimiento de culpa que se agudiza en la fecha en la que el bebé hubiera nacido.

La Presidenta de Spei Mater Proyecto Raquel en España, María José Mansilla, cuenta a ACI Prensa que además de agradecer el anuncio del Santo Padre, es necesario “acompañar a estas personas, darles luz y acogida. Esto es un reto tanto para los sacerdotes como para los laicos”.

Según explica Mansilla a ACI Prensa, lo que hace su organización es “una ayuda psicológica y espiritual, porque se trata de un problema que afecta a toda la persona” y que se divide en 10 sesiones que se realizan en unos 3 meses aproximadamente, pero “todo depende de las necesidades de cada una de las personas que participan”.

En ese itinerario hay tres figuras fundamentales: el consejero, el sacerdote y el profesional de la salud mental, que en ocasiones puede obviarse.

Se sigue una metodología de acompañamiento y no de terapia para que, como dice San Juan Pablo II en la Evangelium Vitae, ‘se comprenda lo que ha sucedido y asuma la verdad de las cosas’”.

En ese sentido, Mansilla señala a ACI Prensa que, si bien es muy importante “el perdón y la reconciliación sacramental,  muchas personas no son capaces de asimilarlo y por eso necesitan un proceso para también perdonarse a sí mismas”.

De hecho, la presidenta de Spei Mater Proyecto Raquel, asegura que es necesario “vivir el duelo por la pérdida del bebé, despedirse de él. En el proyecto se les hace un pequeño funeral en el que los padres y las madres se despiden del pequeño no físicamente sino con la oración”.

Pero no sólo acuden mujeres al Proyecto Raquel, sino que “uno de cada cuatro personas afectadas por el síndrome postaborto es un hombre”, asegura Mansilla. Ellos lo sufren de manera parecida a las mujeres, pero con algunas diferencias, “en muchos casos no se sienten con derecho a estar tristes y sufrir la pérdida de ese hijo”.

“El plan en el Proyecto Raquel para ellos está adaptado en algunos puntos, ya que ellos no han pasado por la experiencia física, y también depende del papel que tuvieron en ese aborto: si se negaron, si dejaron a la mujer sola o si lo supieron años después”, asegura la presidenta.

“Los casos que más me llaman la atención son las personas que abortaron hace muchos años, y que llevan como 40 años con ese dolor en su corazón y que llegan buscando acabar con un sufrimiento que les ha acompañado toda una vida”.

“A veces, después del acompañamiento dejan una medicación que tomaban desde años. Ahí se ve la mano de Dios, al igual que cuando acuden chicas muy jóvenes de apenas 15 años que tienen un dolor en el corazón que les hace pensar que nada tiene sentido”.

Tras esta ayuda vuelven a nacer. También hay quienes cambian su vida por completo y llegan a decir, que a pesar de que parece increíble, de algo tan horrible, puede salir algo bueno, porque conoces la misericordia y eso cambia la vida”.

El Proyecto Raquel comenzó en el año 2010 y actualmente se encuentran en unas 33 diócesis españolas. Según precisa a pesar de que no llevan unas estadísticas “podemos atender a unas 300 mujeres al año entre todas las diócesis, pero sería lo mismo si atendiéramos tan solo a una”.

Este proyecto de ayuda a mujeres y hombres afectados por este síndrome nació en Estados Unidos pero se ha extendido a muchos países en el mundo.

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Ante la carta apostólica Misericordia et Misera

Ante la carta apostólica “Misericordia et misera” donde se extiende la facultad de los sacerdotes de absolver del pecado del aborto, y la multitud de comentarios que se han generado al respecto, desde Spei Mater - Proyecto Raquel, respuesta de la Iglesia al sufrimiento del aborto provocado, queremos comentar algunos aspectos:

a. Es una buena noticia en cuanto a que facilita que las personas arrepentidas y rotas puedan acercarse a Quien es la fuente de toda Misericordia y Perdón. Sin embargo, la Iglesia ya ha venido acogiendo con misericordia a las personas que han sufrido un aborto provocado, sin duda, el Proyecto Raquel, que busca no sólo la reconciliación sino también la sanación es prueba de ello. Eso sí, el requisito sigue siendo el mismo un corazón arrepentido

b. En ningún caso debe entenderse como una “normalización” del aborto o como suavizar la gravedad del mismo y de su destrucción: el aborto es siempre muy grave y quitarle importancia no hace bien a la persona que está sufriendo sus consecuencias, antes bien supone minimizar su dolor y su pérdida.

c. Tampoco el Papa está hablando específicamente de las mujeres, porque el aborto no es un tema de “mujeres” es un tema de personas, de familias y de la sociedad en su conjunto, y el arrepentimiento y la reconciliación debe de ser para todos los involucrados en el mismo.

d. Es un reto a la comunidad cristiana, tanto a sacerdotes como a laicos: al sacerdote se le pide que guie, apoye y alivie en un camino de reconciliación especial. A los fieles se nos pide también acogerlos en nuestras comunidades para ayudarles a transformar su vida.

e. No podemos leer este párrafo aislado de la carta apostólica y de su definición de misericordia como “acción concreta del amor que, perdonando, transforma y cambia la vida”
Desde Spei Mater- Proyecto Raquel ofrecemos acompañamiento en ese camino de reconciliación especial que nos menciona el Papa a las personas que han sufrido un aborto provocado y queremos igualmente ayudar a la formación de laicos y sacerdotes para que puedan apoyar, consolar y ser el verdadero “rostro de la misericordia” que tanto necesita el mundo.

 María José Mansilla

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