El legado de san José, el punto de partida del apego paterno.

FUENTE: FORUM LIBERTAS

San José ejemplifica la valentía y la responsabilidad inherentes a la paternidad. Asumió el papel de padre de Jesús con humildad y devoción, brindándole protección, cuidado y orientación en su crecimiento y desarrollo. Su disposición para aceptar y cumplir con este compromiso, incluso en medio de circunstancias difíciles y desafiantes, resalta su sensatez inquebrantable con su rol paternal.

La importancia de estar presente en la vida de los hijos.

San José representa la importancia de estar presente en la vida de los hijos, incluso cuando las circunstancias son adversas. Su ejemplo nos descubre que la paternidad va más allá de la mera presencia física; implica estar disponible, ser un modelo a seguir y ofrecer un testimonio de amor y seguridad en el hogar.

 

San José nos ayuda a comprender que el término «padre» no es mera biología; ser padre implica tener la valentía y entrega de criar y guiar a un hijo. Sin embargo, la creciente prevalencia de familias monoparentales o con padres fuertemente ausentes ha tenido consecuencias significativas en el desarrollo de los niños y jóvenes. Esta ausencia no solo crea un vacío emocional, sino que también puede influir en problemas psicológicos, morales, físicos, académicos y sociales.

Investigaciones y reflexiones como las de Pruett (2001) o Casiano (2017)  han demostrado de manera consistente que la presencia activa y positiva del padre es esencial para el bienestar integral de los hijos. Incluso en situaciones extremas, como la muerte o la ausencia del padre, se ha observado que otros miembros de la familia, como la madre, pueden desempeñar roles complementarios, aunque no sustitutos completos. Sin embargo, es importante que los niños establezcan vínculos con otras figuras masculinas cercanas, como padrinos, abuelos o tíos, para complementar este papel.

El apego, ese vínculo emocional entre padres e hijos, desempeña un papel vital en el desarrollo infantil. El amor, la atención y el apoyo del padre ayudan al niño a establecer una base segura desde la cual explorar el mundo y desarrollar habilidades para afrontar desafíos. Esta relación también facilita la transición del niño de una dependencia primaria de la madre hacia una identidad más autónoma y socialmente integrada.

 

Paternidad no biológica.

El legado de San José en el ejercicio de una paternidad no biológica es relevante. Diversos estudios científicos destacan los beneficios específicos que aporta la presencia positiva de la figura masculina de referencia, en el desarrollo de sus hijos. Entre estos beneficios se incluyen una mejor capacidad de adaptación a nuevas situaciones, habilidades sociales más desarrolladas y un mayor autocontrol. Además, el adecuado desempeño del rol paterno también tiene efectos indirectos, como el fortalecimiento del vínculo entre la madre y el hijo, y la promoción de un ambiente familiar seguro y amable.

Siguiendo esta línea, a partir de diferentes estudios científicos, se identifican siete contribuciones fundamentales que el padre realiza en el desarrollo socioemocional del niño. Estas incluyen la creación de un ambiente de amor y colaboración con la madre, la promoción de la individualización emocional, el establecimiento de límites y autoridad, la contención de impulsos, la diferenciación sexual, la transición hacia relaciones familiares triádicas y la construcción y mantenimiento de un sistema familiar cohesivo.

La fe y la alegría de una paternidad bien vivida.

San José, padre terrenal de Jesús, acompaña, guía y camina junto a los padres que lo veneran, cómo cuidó y acompañó a Jesús en su crecimiento.  A través de su trabajo honesto y su amor por su familia, San José nos muestra  la fe y la alegría de una paternidad bien vivida. La historia del Santo Patriarca fue una vida sencilla, pero no una vida fácil. En su taller, descubrimos no solo la destreza de sus manos, sino también la sabiduría de su corazón, que nos invita a reflexionar sobre nuestro propio camino de paternidad. ¡Cuántos padres fueron el instrumento de las virtudes de sus hijos y de su vida de santidad! Lo que demuestra que los vínculos de la gracia en la paternidad van mucho más allá que los vínculos biológicos. San José vivió con humildad y confianza una paternidad dócil a la voluntad de Dios. Nadie es más padre que San José. El es claro ejemplo de un ejercicio radical de la paternidad a pesar de las circunstancias. El papel paternal de san José invita a reconocer que la paternidad no es el resultado de un cálculo sino la entrega a una aventura divinamente fecunda.