Monición: Respondemos a la Palabra de Dios recorriendo todo el misterio de Cristo. Él con
su vida nos da la vida. Respondemos:
Señor, tú eres bueno, te alabamos, te damos gracias.
R/. Señor, tú eres bueno, te alabamos, te damos gracias.
Tú eres el único Dios vivo y verdadero
que existes desde siempre y vives para siempre;
luz sobre toda luz.
R/. Señor, tú eres bueno, te alabamos, te damos gracias.
Porque tú solo eres bueno y fuente de vida,
hiciste todas las cosas
para colmarlas de tus bendiciones
y alegrar su multitud con la claridad de tu gloria.
R/. Señor, tú eres bueno, te alabamos, te damos gracias.
Te alabamos, Padre santo,
porque eres grande,
porque hiciste todas las cosas con sabiduría y amor.
R/. Señor, tú eres bueno, te alabamos, te damos gracias.
A imagen tuya creaste al hombre
y le encomendaste el universo entero,
para que, sirviéndote sólo a ti, su Creador,
dominara todo lo creado.
R/. Señor, tú eres bueno, te alabamos, te damos gracias.
Y cuando por desobediencia perdió tu amistad,
no lo abandonaste al poder de la muerte,
sino que, compadecido, tendiste la mano a todos,
para que te encuentre el que te busca.
R/. Señor, tú eres bueno, te alabamos, te damos gracias.
Reiteraste, además, tu alianza a los hombres;
por los profetas
los fuiste llevando con la esperanza de salvación.
R/. Señor, tú eres bueno, te alabamos, te damos gracias.
Y tanto amaste al mundo, Padre santo,
que, al cumplirse la plenitud de los tiempos,
nos enviaste como salvador a tu único Hijo.
R/. Señor, tú eres bueno, te alabamos, te damos gracias.
El cual se encarnó por obra del Espíritu Santo,
nació de María, la Virgen,
y así compartió en todo nuestra condición humana
menos en el pecado;
anunció la salvación a los pobres,
la liberación a los oprimidos
y a los afligidos el consuelo.
R/. Señor, tú eres bueno, te alabamos, te damos gracias.
Para cumplir tus designios,
él mismo se entregó a la muerte,
y, resucitando, destruyó la muerte
y nos dio nueva vida.
R/. Señor, tú eres bueno, te alabamos, te damos gracias.
Y porque no vivamos ya para nosotros mismos,
sino para él, que por nosotros murió y resucitó,
envió, Padre, desde tu seno al Espíritu Santo
como primicia para los creyentes,
a fin de santificar todas las cosas,
llevando a plenitud su obra en el mundo.
R/. Señor, tú eres bueno, te alabamos, te damos gracias.




